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El cierre de las centrales nucleares en España, ¿una decisión acertada?

Centran nuclear de Cofrentes (Valencia). MilaCroft / Shutterstock

El pasado 27 de diciembre, el Consejo de Ministros de España aprobó el 7º Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) que conlleva el cierre de las centrales nucleares españolas entre los años 2027-2035 y cambios en la forma en que se almacenarán los residuos radiactivos. Ambas decisiones tendrán importantes consecuencias.

Almacenamiento de residuos radiactivos

Desde que las centrales nucleares están operando en España se han generado 5 800 toneladas de uranio como combustible gastado, que actualmente se almacenan en cada central, excepto una pequeña cantidad (unos 13 m³) producida en Vandellós I, que se mantiene en Francia. Estos residuos deben ser devueltos a España, pero mientras tanto hay que pagar una penalización.

Inicialmente se preveía almacenar todo este material en un almacén temporal centralizado (ATC) en Villar de Cañas (Castilla-La Mancha), en cuyo proyecto centenares de técnicos han invertido alrededor de un millón de horas. Con el nuevo PGRR se opta por construir siete almacenes individuales (ATI), uno por central, lo que implicará un importante aumento en el coste de de gestión de los residuos radiactivos.

Comparación de costes entre el 6º y el 7º Plan General de Residuos Radiactivos
Comparación de costes entre el 6º y el 7º Plan General de Residuos Radiactivos. RBMA: residuos de baja y media actividad. RBBA: residuos de muy baja actividad. CG: combustible nuclear gastado. RAA: residuos de alta actividad.
7º Plan General de Residuos Radiactivos, MITECO

La diferencia entre el 6º y 7º Plan General de Residuos Radiactivos es de 10 140 de millones de euros, un 56 % más, en parte atribuibles a la necesidad de disponer varios almacenes en vez de uno. Además, el nuevo plan deja varias incognitas:

  • Dice que se construirá una instalación en 2031 para manipular los contenedores de combustible gastado que necesiten alguna reparación, lo que obligará a traslados temporales entre los almacenes, pero no se especifica dónde.

  • Supuestamente estos residuos se mantendrán en los ATI hasta mas allá de 2073 para cuando se dice se dispondrá de un almacén geológico profundo (AGP). Eso significa que estos emplazamientos serán zonas de acceso restringido con la consiguiente vigilancia, al menos hasta 2073.

  • El almacén definitivo de residuos de media y baja actividad de El Cabril (Córdoba) requerirá una considerable ampliación en los próximos años.

Uno de los consejeros del Consejo de Seguridad Nuclear, Javier Dies (catedrático de Ingeniería Nuclear y reconocido internacionalmente en el campo nuclear) presentó un voto contra la aprobación del Plan considerando que la opción de siete ATI frente al ATC era muy inferior técnicamente. Esta opinión coincide con la mayoría de los expertos. El Ayuntamiento de Villar de Cañas ha recurrido contra el abandono del proyecto del ATC.

En el propio 7º PGRR se reconoce que se ha considerado “inviable” disponer de un ATC, la opción mas barata y segura, debido a “las dificultades que se plantean para lograr el necesario grado de consenso social, político e institucional para la construcción de una instalación de esta naturaleza”.

El 7º PGRR prevé unos costes futuros de 20 220 millones de euros que, según se dice, de acuerdo con el principio de “quien contamina, paga” lo aportarán los titulares de las instalaciones nucleares, que al final es el consumidor. De hecho, las empresas eléctricas, a través del Foro Nuclear, ya han plantado dos recursos contra el plan.

Cierre de las centrales nucleares

El cierre de las centrales nucleares se había acordado con los propietarios de las centrales nucleares en marzo de 2019. Desde esa fecha, la situación energética mundial ha variado sustancialmente y las empresas eléctricas han manifestado reiteradamente su interés en prolongar la vida de los reactores.

En estos momentos, se está alargando la vida a la mayoría de los reactores nucleares del mundo. Esto es así porque las centrales nucleares han hecho grandes inversiones que han mejorado sustancialmente su seguridad y eficiencia. Incluso hay países, como Bélgica, que habían previsto el cierre y ahora han optado por aumentar la vida de sus reactores.

Es paradigmático el caso de Alemania, que ha cerrado sus centrales nucleares con la idea de sustituirlas por energías renovables. Pero los hechos han demostrado las consecuencias: su dependencia del gas de Rusia en 2022 indirectamente contribuyó a financiar la guerra con Ucrania, ha incrementado el uso del carbón y es de los países más emisores de dióxido de carbono de Europa.

Emisiones de CO₂ por kWh de electricidad consumidos de los países. Electricitymaps.

¿Qué dicen los organismos internacionales?

La COP28 reconoce la necesidad de contar con las centrales nucleares en las acciones contra la emisión de gases invernadero. Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía recomienda el uso de la energía nuclear para hacer frente a situaciones como la invasión de Ucrania por Rusia.

El empleo de fuentes renovables no basta para hacer frente al calentamiento global. La experiencia demuestra que la variabilidad de las fuentes renovables obliga a complementarlas con fuentes que garanticen el suministro cuando el viento no sople, falte el agua o no salga el sol.

La experiencia con distintas fuentes consideradas limpias, como el empleo de aerogeneradores o instalaciones solares, también tiene implicaciones ambientales y económicas no previstas. Además, las empresas europeas fabricantes de aerogeneradores y células solares han sido claramente sobrepasadas por China.




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Por qué unos países apuestan por la energía nuclear mientras otros la arrinconan


¿Que está haciendo el resto del mundo?

En el mundo la expansión de la energía nuclear continúa. Además de extender la vida operativa de los reactores en operación, hay en la actualidad 60 nuevos reactores en construcción, 110 planificados y 300 centrales propuestas.

Pero quizás lo mas importante es la inversión que se está realizando en nuevos tipos de reactores. La idea principal es construir reactores pequeños estandarizados (SNR, por sus siglas en inglés) más eficientes –los reactores actuales solo aprovechan el 1.5 % de su poder energético– que puedan ser construidos e instalados en poco tiempo.

Probablemente el mayor coste del cierre de las centrales nucleares es el humano. Se perderán miles de puestos de trabajo de personal altamente preparado. Además de las implicaciones sociales que ello supone, se corre el riesgo de depender en el futuro de otros países.

La puesta en marcha de nuevos reactores en Finlandia y Francia tras años sin construirlos ha multiplicado los costes debido a la gran carencia de personal cualificado.

En definitiva, en temas energéticos, los responsables políticos tienen que llegar a acuerdos, pues son decisiones que afectan a varias generaciones. La tendencia general en el mundo es seguir contando con las centrales nucleares extendiendo la vida de las existentes y desarrollando reactores mas eficientes.

The Conversation

J. Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.