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“Los caballos están aquí para quedarse”: 11 predicciones tecnológicas que metieron la pata hasta el fondo

En 1971 Alan Kay, ingeniero en el PARC, dijo aquello de que ‘la mejor manera de predecir el futuro es creándolo’. Los seres humanos, no obstante, tenemos la afición —e incluso el oficio— de hacer todo tipo de predicciones, y lo normal aquí es equivocarse. Hay de hecho grandes ejemplos en el ámbito de la tecnología, donde celebridades de este mundillo metieron la pata hasta el fondo. He aquí algunos de los ejemplos más destacables.

Ondas de radio (1864)

“Esto es sólo un experimento que demuestra que el Maestro Maxwell tenía razón – tenemos  tenemos estas misteriosas ondas electromagnéticas que no podemos ver con el  ojo desnudo; pero están ahí … No creo que las ondas inalámbricas que he descubierto tendrá ninguna aplicación práctica”.

El matemático Jamse C. Maxwell había formulado las leyes que gobernaban el electromagnetismo en 1864. Heinrich Hertz, físico alemán, logró poco después transmitir y recibir ondas de radio en un experimento controlado. Aún así el científico no le vio sentido práctico a su trabajo.

Teléfono (1876)

“La idea de instalar “teléfonos” en cada ciudad es una idiotez… ¿Por qué querría una persona utilizar este aparato desgarbado y poco práctico cuando puede enviar un mensajero a la oficina de telégrafos y hacer que se envíe un mensaje claro por escrito a cualquier gran ciudad de los Estados Unidos? Este “teléfono” tiene demasiados defectos como para ser considerado seriamente un medio de comunicación. El aparato no tiene ningún valor para nosotros”.

Alexander Graham Bell —durante muchos años acreditado como inventor del teléfono— tuvo el acierto de patentar el teléfono más rápido que nadie. No muchos confiaban en la idea. En 1876, antes de fundar la Bell Telephone Company, ofreció el invento a Telegraph Company —que luego se convertiría en Western Union—. El comité que revisó aquella idea escribió un informe en el que destacaba esa predicción.

Coches y caballos (1903)

“El automóvil es una moda, una novedad. Los caballos están aquí para quedarse”.

Aquello lo dijo el presidente del Michigan Savings Bank a Horace Rackham, que era ni más ni menos que el abogado de Henry Ford. El banquero había visto cómo las bicicletas no habían acabado de cuajar a pesar de su aparente éxito inicial, y esperaba que ocurriera lo mismo con los coches.

Su error le costó muy caro a su empresa, porque declinó una opción para invertir en Ford Motor Co. El legendario Model T llegaría al mercado cinco años más tarde, en 1908, y supondría una revolución absoluta.

El PC (1943)

“Creo que hay un mercado mundial para unas cinco computadoras”.

La cita es espectacular, pero hay dudas sobre si realmente se produjo en ese momento, y en qué contexto lo hizo. Para empezar, hay que ponerla en perspectiva. En 1943 se creó ENIAC, la primera “computadora” considerada como tal, y no parecía que aquello ciertamente fuera a estar al alcance de mucha gente. Thomas Watson, que por entonces era presidente de la prestigiosa IBM, parecía tener claro que ese mercado no tenía mucho futuro.

Aún así, en IBM quisieron quitarle hierro a aquella declaración explicando que en realidad se produjo en una reunión de accionistas en 1953 y se refería a la IBM 701 Electronic Data Processing Machine. Aquel ordenador era carísimo para la época (se alquilaba por entre 12.000 y 18.000 dólares al mes) y según Watson se vendió aún mejor de lo esperado, “esperábamos recibir pedidos de cinco máquinas, volvimos a casa con pedidos de 18”.

El PC (mediados de los 70)

“No hay ninguna razón por la que una persona quiera tener un ordenador en su casa”.

Se atribuye esta cita a Ken Olsen, fundador de Digital Equipment Corporation, un fabricante de miniordenadores que fue uno de los referentes en aquella era en la que la informática comenzaba a triunfar en las empresas.

Esas palabras las oyó David H. Ahl, empleado de la compañía que estaba trabajando en un ordenador personal para el usuario doméstico. Olsen aparentemente se negó a apoyar este desarrollo y su comercialización, y acabó por cerrar esa iniciativa.

Los móviles (1992)

La idea de un comunicador personal inalámbrico en cada bolsillo es “una quimera impulsada por la codicia”.

Andy Grove, legendario CEO de Intel en aquel momento, pronunció esas palabras en la Mobile Conference de 1992. The New York Times recogió aquellas declaraciones como parte de un reportaje en el que se hablaba de cómo la tecnología móvil en aquel momento estaba muy poco desarrollada en aquel momento. Puede que aquella forma de pensar fuera el germen de uno de los mayores errores de la historia de Intel: no apostar a tope por el iPhone años más tarde.

Internet (1995)

“Predigo que Internet… pronto se convertirá en una supernova espectacular y en 1996 se derrumbará catastróficamente”.

Robert Metcalfe fue uno de los gigantes a hombros de los cuales nació la red internet. El cocreador de Ethernet —ahí es nada— escribió aquella frase en un artículo de la revista Infoworld Magazine (página 61), y afirmó que si se equivocaba, se comería sus propias palabras. Había razones de peso que entonces tenían cierto sentido: preveía una sobrecarga de los enlaces de datos, habría muchos problemas de seguridad y las tarifas planas no serían suficientes para financiar el crecimiento de la red.

En 1999 estaba claro que había metido la pata hasta el fondo, así que Metcalfe tuvo que, efectivamente, comérselas. Metió la página con las palabras del artículo en una batidora y “se las comió” en la WWW Conference de aquel año. Antes de hacerlo, eso sí, tranquilizó a la audiencia: la tinta del papel no era tóxica.

Otra vez Internet (1998)

“El crecimiento de Internet se ralentizará drásticamente, al hacerse evidente el fallo de la “ley de Metcalfe” —que afirma que el número de conexiones potenciales en una red es proporcional al cuadrado del número de participantes:—: ¡La mayoría de la gente no tiene nada que decirse! En 2005, más o menos, quedará claro que el impacto de Internet en la economía no ha sido mayor que el del fax”.

Paul Krugman, que acabaría ganando el Nobel de Economía en 2008, escribió aquello en un artículo de la revista Red Hering del 10 de junio de 1998. La gente, efectivamente, tenía mucho que decir. Muchísimo.

Suscripción a servicio de música (2003)

“El modelo de suscripción para comprar música está en quiebra. Creo que se podría poner a disposición la Segunda Venida en un modelo de suscripción y podría no tener éxito”.

Steve Jobs pronunció esas palabras en una entrevista con Rolling Stone.  La gente no quería suscribirse a la música, sino comprarla. “Compraban discos de 45s, luego LPs, luego cassettes, luego 8 pistas, y luego CDs. Van a querer comprar descargas”, explicó defendiendo el lanzamiento de la iTunes Store. Pareció tener razón durante un tiempo, pero el nacimiento de Spotify cambió totalmente aquel paradigma.

iPhone (2007)

“No hay ninguna posibilidad de que el iPhone consiga una cuota de mercado significativa. Ninguna posibilidad. Es un artículo subvencionado de 500 dólares. Pueden hacer un montón de dinero. Pero si realmente echas un vistazo a los 1.300 millones de teléfonos que se venden, preferiría tener nuestro software en el 60%, 70% u 80% de ellos, que tener el 2% o 3%, que es lo que Apple podría conseguir”.

El entonces CEO de Microsoft, Steve Ballmer, parecía totalmente convencido del fracaso del smartphone que lo cambió todo. Sus palabras se publicaron en USA Today. Ballmer explicaría años después lo que llevó a meter la pata de esa forma y se excusó —curiosamente— en el modelo de negocio.

“Ojalá hubiera pensado en el modelo de subvencionar teléfonos a través de los operadores. Y hubo innovación en el modelo de negocio por parte de Apple para conseguir que se incorporara esencialmente en la factura mensual del móvil”, explicó entonces. En una entrevista posterior con Charlie Rose volvió a admitir el error de no apostar por el móvil.

Computación en la nube (2008)

“La industria informática es la única que está más de moda que la moda femenina. A lo mejor soy idiota, pero no tengo ni idea de lo que habla nadie. ¿Qué es [nube]? Es un galimatías. Es una locura”.

Una vez más, la cita sorprende por quien la pronunció, que no fue ni más ni menos que Larry Ellison, que usó aquellas palabras en la conferencia OracleWorld de aquel 2008.

En aquel momento aquel concepto estaba aún en pañales y en Oracle defendían aún el modelo de bases de datos en una infraestructura local (“on-premises“)—en un centro de datos del cliente— y no de terceros. Con el tiempo Oracle se daría cuenta de su error y acabaría convirtiéndose en partícipe (menor) de este segmento.

Son solo algunos de los muchos ejemplos que existen de personalidades del mundo de la tecnología (o empresas) que han realizado declaraciones que luego resultaron ser enormes meteduras de pata. 

En algunos casos esas declaraciones no existieron en realidad y simplemente fueron atribuidas a esas personas —ocurrió con Bill Gates y aquello de “640K son suficientes para todo el mundo“—. Otros, eso sí, acertaron bastante más.

Imagen | Steve Petrucelli

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La noticia

“Los caballos están aquí para quedarse”: 11 predicciones tecnológicas que metieron la pata hasta el fondo

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Xataka

por
Javier Pastor

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