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Cómo diseñar una educación sexual apta para todos

BearFotos/Shutterstock

La educación sexual ha evolucionado notablemente a lo largo de la historia. Inexistente o reducida al ámbito doméstico hasta no hace mucho, hoy es un tema de debate candente en el ámbito educativo y social.

A la hora de plantear cómo, cuándo y qué enseñar en la escuela, debemos tener en cuenta que los preadolescentes y adolescentes a los que se dirige esta información no viven en un contexto comparable a generaciones previas. Entre otras cosas porque la cantidad de información disponible a través de internet es enorme. Por eso, lo ideal es diseñar una pedagogía innovadora y eficaz que pueda satisfacer las demandas de las personas nativas digitales conocedoras de la tecnología.

Y para ello, ¿qué mejor que invitar a los jóvenes a participar en el diseño de una posible asignatura? No se suele consultar al alumnado cuando se diseñan programas de salud sexual, pese a que sus perspectivas son esenciales para mejorar la enseñanza de la educación sexual en las escuelas, asegurando que sea relevante, adecuada y capaz de promover conductas sexuales más seguras.

Experiencias con gamificación

Una forma innovadora de integrar la educación en las aulas es la gamificación. Existen experiencias con excelentes resultados en cuanto a actitud, motivación, conocimientos y participación en el aprendizaje.

Los enfoques de enseñanza innovadores se pueden utilizar para mejorar la educación sobre salud sexual del estudiantado.

La gamificación es una técnica emergente en educación, recientemente incorporada a la educación sexual. Existen experiencias de trabajos en formato quiz en las que el estudiantado recibe insignias, tablas de líderes y sistemas de competencias que demuestran que la gamificación puede aumentar significativamente la alfabetización de las personas jóvenes en salud sexual.




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¿Territorio privado?

Cuánto y hasta dónde debe abarcar la educación sexual en la escuela es objeto de debate. Como educación sexual se entiende ya no sólo lo referente a la biología reproductiva, objeto de estudio en la asignatura de Biología en Secundaria, sino temas relativos a la identidad sexual, a la preferencia sexual y a la salud sexual y la prevención de infecciones y enfermedades de transmisión sexual y el embarazo no planificado. También se incluyen aspectos afectivos y emocionales como el consentimiento y la promoción del respeto propio y hacia los demás.

Expertos y estudios argumentan, como veremos a continuación, que la educación sexual en las escuelas es esencial para equipar a las personas jóvenes con los conocimientos y habilidades necesarios para tomar decisiones saludables y responsables en relación con su sexualidad. Estas serían, según dichos estudios, sus ventajas:

  1. Formación integral: La educación sexual forma parte de una educación integral que aborda no solo aspectos académicos, sino también emocionales, sociales y de salud. Al incluir la educación sexual en el currículo académico, se reconoce la importancia de abordar todas las dimensiones del desarrollo personal.

  2. Promoción de la salud sexual y reproductiva: Proporciona al alumnado información precisa y relevante sobre su salud sexual y reproductiva, incluyendo la prevención de enfermedades de transmisión sexual, el embarazo no planificado y el acceso a servicios de salud sexual.

  3. Menos comportamientos sexuales de riesgo: Al explicar a las personas jóvenes la importancia del uso de métodos anticonceptivos, el consentimiento, la comunicación en las relaciones sexuales y la prevención de infecciones de transmisión sexual, se reduce la probabilidad de que participen en comportamientos sexuales de riesgo.

  4. Fomento de relaciones saludables: Transmite al alumnado habilidades para establecer relaciones saludables y respetuosas, incluyendo la comunicación efectiva, la toma de decisiones informadas y el respeto mutuo. Esto contribuye a la prevención de la violencia en las relaciones íntimas y promueve la igualdad de género.

  5. Inclusión y diversidad: Promueve el respeto y la inclusión de la diversidad sexual y de género, ayudando a crear entornos escolares seguros y acogedores para todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.




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Las objeciones más frecuentes

Sin embargo, existen una serie de objeciones comunes a la incorporación de la educación sexual al currículum académico.

Algunas personas argumentan que la educación sexual en las escuelas contradice sus creencias religiosas o morales, ya que consideran que hablar de temas como la anticoncepción o la sexualidad fuera del matrimonio es inapropiado o inmoral. Pero la educación sexual en las escuelas no debe imponer valores morales específicos, sino proporcionar información precisa y objetiva sobre temas de salud sexual y relaciones interpersonales. Además, numerosos estudios han demostrado que la educación sexual basada en la evidencia no promueve la actividad sexual temprana o promiscua, sino que fomenta comportamientos sexuales saludables y decisiones informadas.

También existe la preocupación de que la educación sexual pueda ser inapropiada para ciertas edades, ya sea porque se considera que los estudiantes son demasiado jóvenes para abordar estos temas o porque se teme que la educación sexual pueda fomentar la actividad sexual a temprana edad. Los estudios han demostrado consistentemente que la educación sexual no está asociada con un aumento en la actividad sexual entre los jóvenes, sino más bien con una mayor conciencia de los riesgos y una mayor probabilidad de tomar decisiones saludables y responsables en relación con la actividad sexual. La mayoría de las fuentes coinciden en que es recomendable iniciar la educación sexual en las aulas entre los últimos años de la educación primaria y los primeros años de la educación secundaria, antes de la adolescencia, cuando muchas personas jóvenes inician sus relaciones sexuales. Sin embargo, algunos programas educativos también ofrecen educación sexual desde edades más tempranas, adaptada al nivel de comprensión de estas edades.

Los temas relacionados con la diversidad sexual y de género son para algunas personas controvertidos –o no apropiados– para discutir en el entorno escolar. Pero los contenidos de la educación sexual pueden ser diseñados de manera cuidadosa y equilibrada, basándose en evidencia científica y enfoques pedagógicos actualizados. La inclusión de temas como la diversidad sexual y de género es crucial para promover la inclusión y el respeto hacia todas las personas

¿Quién debe impartir estas clases?

El personal docente no tiene necesariamente la cualificación para impartir educación sexual de manera precisa y sensible, lo que podría llevar a la transmisión de información incorrecta o sesgada. Programas de desarrollo profesional, recursos educativos actualizados y oportunidades de colaboración con profesionales de la salud y expertos en educación sexual pueden resolver esta cuestión.

Aunque muchos progenitores consideran que son ellos los que deben decidir qué información sexual recibe su descendencia y cuándo la recibe, no todos se sienten cómodos o son capaces de abordar adecuadamente estos temas en el hogar. La educación sexual en las escuelas complementa y refuerza la educación que la juventud recibe en casa. Así se aseguran de que reciben información precisa y completa de fuentes confiables, contribuyendo a promover la salud física y mental de los jóvenes y las relaciones igualitarias y sanas, el respeto a la diversidad y la autonomía individual.

En este sentido, poner en marcha talleres de formación para docentes y diseñar contenidos específicos reflejaría el compromiso de las instituciones con una educación integral y con la construcción de una sociedad más informada, respetuosa e igualitaria.

The Conversation

Eloísa Fernández Ordóñez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.